Reflexiones para experimentar

de Josep Pocalles

Ley del Talión

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Si hay algo que une especialmente las raíces religiosas entre Palestinos e Israelíes, es la aplicación teórica y práctica de la Ley del Talión.

El término ley del talión (latín: lex talionis) se refiere a un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido. De esta manera, no sólo se habla de una pena equivalente, sino de una pena idéntica. La expresión más famosa de la ley del talión es “ojo por ojo, diente por diente” aparecida en el Éxodo veterotestamentario.

Históricamente, constituye el primer intento por establecer una proporcionalidad entre daño recibido en un crimen y daño producido en el castigo, siendo así el primer límite a la venganza libre.

En un conflicto tan complejo como es el palestino  israelí , es díficil encontrar una vía de diálogo cuando los interlocutores se prometen venganza mutua por los crímenes cometidos por ambas partes. Ambas partes deben entender que no existe solución por la vía armada , ni ningún país puede poner soluciones excepto las partes implicadas, como los intentos de EEUU, siempre visto apoyando a israel.

Quizás sea una utopía, pero si hay algo que los cristianos podemos aportar, es dejar sin efecto la Ley del Talión, a raíz del Sermón del monte . Tendría el Papa capacidad de interlocución con este mensaje ?

Es mi deseo en este 2009, que el lugar que dió origen a nuestra civilización no sea el final de la misma.

Written by jpocalles

enero 1, 2009 a 7:41 pm

2 comentarios

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  1. VIERNES 9 DE ENERO DE 2009
    Lenguaje perverso
    Rabia, vergüenza, indignante… son palabras que me vienen a la mente al ver las imágenes del conflicto entre Israel y Palestina. Sentimientos contradictorios pues siempre he tenido especial consideración con el pueblo judío por las reiteradas injusticias sufridas desde tiempos inmemoriales. En toda época y civilización los exiliados judíos han sido el chivo expiatorio sobre el que recaían matanzas, represiones y persecuciones. Con los ejemplos de la expulsión por parte de los Reyes Católicos y el Holocausto sobran.

    Y por ello me resulta complicado y difícil de asumir su actitud ante los bombardeos indiscriminados sobre un pueblo palestino que lleva décadas en una decadencia progresiva desde la creación del Estado de Israel.

    Según un amigo que reside en EEUU, la prensa y los políticos europeos (sobre todo la izquierda) es pro-palestina. Lleva bastante razón en ello, pero no es menos apuntar que los estadounidenses (los gobiernos, no sus habitantes) son pro-israelíes gracias a la influencia del lobby judío.

    A lo largo de la Historia los judíos siempre anhelaron el fin de la diáspora y la vuelta a su tierra. La comunidad internacional y en mayor medida los palestinos, deben ser conscientes que Israel nunca perderá una guerra. No lo puede permitir más que nada porque la derrota supondría su desaparición como estado. Eso, gracias a la “cortesía” de poseer armas nucleares parece ser que no es muy probable.

    Que se acaben las matanzas de civiles palestinos por bombardeos indiscriminados y el fin del lanzamiento de misiles de Hamás sobre Israel sería la solución, pero se trataría de algo momentáneo, pues ni los milicianos podrían sobrevivir en Gaza sin camuflarse entre la población civil ni los radicales palestinos piensan darse por vencidos con sus ataques terroristas a Israel.

    Israel no quiere aniquilar Palestina. O al menos no lo quiere aún. No es por causas humanitarias ni nada similar. Sencillamente, le conviene tener una masa domesticada de “borregos” serviles con los que suministrar de mano de obra barata sus industrias. Cientos de miles de palestinos hacinados entre muros de hormigón sin ningún otro futuro que el exilio.

    Los palestinos son incapaces de ver más allá de la venganza (bien alimentada por Israel con sus matanzas) y ser conscientes que su papel en esta lucha es el de derrotado. Son un títere en manos de un Estado judío que apoya a Hamás o Al-Fatah según le conviene para que continúe eternamente la guerra civil palestina. No vale la pena morir de pie como decía el Che Guevara; o se resignan a vivir arrodillados o Palestina desaparecerá. Con la venia de los ineficientes organismos internacionales.

    La desproporción de muertos entre un bando y el otro (en el momento de escribir esto, 5 o 6 soldados israelíes por unos 700 palestinos, un centenar de niños incluido) deja la ley del Talión en simple anécdota. Que Israel recurra al término “en defensa propia” no es sino caer en lo más vil. Otra perversión del lenguaje como daños colaterales, “fuego amigo” o sencillamente, Ministerio de Defensa.

    Carlos V

    enero 9, 2009 at 1:25 pm

  2. […] cambios constantes. Lo importante es controlar los radicalismos. Quizás es otra razón más del conflicto palestino-israelí . Mientras hayan posturas extremistas será muy difícil alcanzar un acuerdo. En las empresas, […]


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