Reflexiones para experimentar

de Josep Pocalles

Un poco de historia para el futuro

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Excelente discurso de Oscar Arias , Presidente de Costa Rica , que leo de Rafael Pampillón :

“Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que esto sea del todo justo. No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes que Estados Unidos. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad. Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur -en cuestión de 35 ó 40 años- es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad más baja que la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo 1 termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

América Latina tiene países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos. En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

¿Quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo…), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones”. Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “la verdad es que enriquecerse es glorioso”.

Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 12% medio anual y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás. La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso sólo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.”

Fuente: Palabras del presidente Óscar Arias en la Cumbre de las Américas, Trinidad y Tobago, 18 de abril del 2009.

Con un presidente así, quizás por ello Costa Rica es uno de los países que con diferencia tiene unos niveles de progreso muy superiores a los países vecinos, el quinto de Latinoamérica que destaca en relación al pequeño tamaño del país.

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Written by jpocalles

mayo 21, 2009 a 8:39 am

Publicado en Mundo

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4 comentarios

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  1. Josep, me alegra que hayas querido traer estas palabras e ideas para ponerlas a nuestro alcance.

    josempelaez

    mayo 22, 2009 at 7:09 am

  2. Gracias a ti caballero

    jpocalles

    mayo 22, 2009 at 7:28 am

  3. Hay situaciones que da gusto tocar tan claramente como lo hace el señor Oscar Arias Sanches.

    Soy costarricense y en realidad falta mucho desarrollo por hacer, pero el señor presidente ha tratado de llevar este pensamiento a todo el pueblo y se ha manejado muy bien.

    Luis Moya

    junio 3, 2009 at 8:51 pm

  4. Es increible que el señor Oscar Arias desconozca la historia de latinoamerica o quizas el haber nacido en una familia privilegiada,,(es decir rica y rodeada de pobres) le dé una visión bastante distinta de la realidad de america por la que murierón y siguen muriendo tantas personas. Palabras bonitas y bien colocadas, pero vacias de rigor. Los datos son ciertos, pero quisas las razones no son tan fáciles como el señor Arias las cuenta. En fin un discurso pobre, manipulador, falto de sensibilidad histórica y a mi punto de vista….peligroso. Por supuesto que hay que cambiar y por supuesto que no hay que cambiar con el odio y echando la culpa al otro, pero hay que tener claro cuales son las reglas del juego, para que todos podamos jugar con las mismas ventajas.

    Gastón

    octubre 20, 2009 at 6:35 pm


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