Reflexiones para experimentar

de Josep Pocalles

Archive for agosto 2010

Ha fracasado el modelo de capital riesgo ?

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He participado en varias rondas de capital riesgo. El modelo que yo he conocido es el de financiar operaciones de empresas con un alto grado de apalancamiento y un porcentaje pequeño de ‘riesgo’ en relación a la deuda . Un apalancamiento favorecido por unos tipos de interés históricamente bajos . Pero lo cierto es que visto lo visto, unos tipos de interés no han favorecido a la economía a medio plazo : la ha destruido .

La pregunta del millón es si debemos mantener los tipos de interés históricamente bajos para continuar ‘estimulando la economía’.

Los ciudadanos endeudados hasta las cejas no pueden seguir pidiendo créditos aunque los tipos estén al 0. Y si pierden el trabajo ya no digamos.  Las pequeñas empresas, aunque los intereses estén a 0 , tienen igualmente cerrado el grifo , porque hay desempleo, porque la construcción está parada, porque no hay ventas.

Entonces quién realmente se beneficia de los bajos tipos de interés ? los bancos en primer lugar, que han tenido barra libre en los bancos centrales para  tapar agujeros primero y comprar deuda pública después, a un interés superior a su tasa de interés , negocio redondo.  Si los bancos ya están saneados y han superado las pruebas de estrés (no me extraña siguiendo los pasos anteriores) , quedan las grandes compañias . Grandes cantidades de caja , que con ayuda del capital riesgo, para posibles fusiones y adquisiciones. Para esto todavía queda crédito , y cuanto más bajo el interés, mucho mejor.

Si el capital riesgo financia en estos momentos sólo fusiones y adquisiciones, quién financia a las nuevas empresa, quién financia a los nuevos yacimientos de empleo ?

Pero las fusiones y adquisiciones , tienen dos problema , y es que suelen ir acompañados de un recorte de empleos , y que  los beneficios suelen ir a los accionistas de la adquirida en lugar de la adquiriente.

Entonces, hacia donde nos conduce el actual modelo de capital riesgo y bajos tipos de interés ? Quizás las redes de inversores privados puedan ayudar a salir de este circulo vicioso.

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agosto 30, 2010 at 6:26 pm

Publicado en Economía

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Responsabilidad Solidaria

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Mi padre murió el Diciembre de 2008 en una residencia geriátrica, a los 6 meses de haber entrado, y después de que los cuidados paliativos fueran ya insostenibles para mi madre durante los 8 años previos a su fallecimiento. En mis conversaciones con la gerente de la residencia, me comentaba que como era posible con la crisis que ya asomaba, tener dificultades para encontrar personal dispuesto a trabajar allí . En consecuencia, era necesario aumentar los salarios de los que pocos que sí querían y por supuesto repercutía a a los familiares con una cuota mensual más alta.

Por descontado, no hay mucha gente que se ofrezca voluntario para quitarle las babas a un octogenario . Sin embargo hay muchos que se apuntarian a una caravana de safari pero con diverso material ‘solidario’ con paradas en varias ciudades de África dejando los paquetes. Una versión laica inversa de los Reyes Magos, pero con Panama Jacks en los pies.  Entre los voluntarios, dos directivos , como lo son Albert Vilalta y Roque Pascual , ‘cooperantes’ mientras dure la contienda. Ya se ha advertido incluso por parte de otras ONGs , que las caravanas son un error.

Pero visto lo visto, y previo pago de rescate del error, me sorprende el aire de suficiencia de algunos dirigentes : Pararé las caravanas si alguien hace lo que yo hago . Me da la sensación de estar recibiendo una gran lección de conciencia social , que mientras ellos seguirán con su generosidad humana, yo por quedarme aquí y estar defendiendo con uñas y dientes a una empresa ante esta brutal crisis , poniendo en riesgo MI solvencia personal y la de mi familia, posiblemente seré tachado de egoísta y mezquino en cuanto anuncie beneficios .

Supongo que será la no siempre bien entendida dicotomía entre generar riqueza o repartir pobreza, pero lo que si estoy seguro,  es que volver a organizar otra caravana (esta vez en honor de Albert y Roque) , es una irresponsabilidad insolidaria del que el gobierno debería desentenderse.

Algo queda, y es que en la nueva caravana no van a pasar por Mauritania, así que ya no le toca más ayuda por haber mucho terrorista suelto y cancelan el servicio ‘puerta a puerta garantizado’ .

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agosto 27, 2010 at 8:50 am

Adulterio

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Los avances tecnológicos llegan hasta la penitencia …

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agosto 17, 2010 at 5:18 pm

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La pendiente resbaladiza de la maldad

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Excepcional como siempre, Eduard Punset me enseña la importancia del entorno en la calidad humana, en que más que nunca, somos lo que vivimos :

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agosto 16, 2010 at 7:33 am

Publicado en Mundo

Filantropía… española

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Y seguimos con la saga de artículos sobre filantropía … Si hace unos días me preguntaba si hacía falta promocionarla en España , y tomando ejemplos de otras iniciativas internacionales como The Giving Pledge , ya tenemos noticias sobre las iniciativas españolas , como la ‘Fundación Empieza por Educar‘ , de Ana Patricia Botín .

La dotación : 30.000 Euros , para reducir las desigualdades educativas y la formación de potenciales líderes españoles. Y me pregunto, hay alguna mejor manera para crear líderes que practicar con el ejemplo ? Me da que con los generosos 30.000 Euros de la dotación, o estoy muy equivocado o posiblemente sirvan para pagar la nota de prensa y el cocktail para salir en la foto …

Resolución del BOE : Fundación Empieza por Educar

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agosto 12, 2010 at 12:04 pm

Avances interesantes para afectados por lesión medular

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Investigadores de las universidades de California y Harvard, Estados Unidos, han conseguido inducir por vez primera la regeneración de las conexiones nerviosas que controlan el movimiento voluntario después de una lesión medular.

La investigación se ha llevado a cabo con ratones pero, según los resultados que publica en su último número la revista ‘Nature Neuroscience’, puede ayudar a desarrollar nuevos enfoques terapéuticos para la parálisis y otras alteraciones de la función motora.

En concreto, para lograr este avance han tenido que revertir el desarrollo de un mecanismo molecular esencial para el crecimiento de las conexiones del tracto corticoespinal nervioso, gracias a la supresión de una enzima llamada PTEN (fosfatasa homóloga a la tensina) que controla un camino molecular llamado mTOR, regulador clave del crecimiento celular.

La actividad de esta enzima es baja en la fase inicial de desarrollo, permitiendo la proliferación celular, aunque cuando se activa, una vez a se ha completado el crecimiento, inhibe el mTOR y evita toda capacidad para regenerarse.

Tratando de encontrar una manera de restaurar el crecimiento celular inicial en el tejido lesionado, Zhigang He, un neurólogo del Hospital Infantil de Boston y la Harvard Medical School, demostró por primera vez en un estudio de 2008 que bloquear el PTEN en ratones permitía la regeneración de las conexiones desde el ojo hasta el cerebro después de tener dañado el nervio óptico.

Tras este hallazgo, trataron de comprobar si este mismo enfoque podría promover la regeneración nerviosa en una médula espinal dañada, que hasta ahora se consideraba “intratable”.

Sin embargo, ahora los investigadores confía en que se pueda conseguir una terapia potencial para inducir la regeneración de las conexiones nerviosas después de una lesión de la médula espinal en humanos”.

Esta lesión, en ocasiones del tamaño de una uva, puede favorecer la pérdida completa del movimiento por debajo del nivel de la lesión. Así, una lesión en el cuello puede causar parálisis de brazos y piernas, incapacidad para controlar la vejiga y el intestino, pérdida de la función sexual, además de otros riesgos secundarios.

Sin embargo, los investigadores confían en que “todas estas funciones perdidas podrían ser restauradas si pudiéramos encontrar una manera de regenerar las conexiones que fueron dañadas”.

El objetivo ahora es estudiar si el tratamiento PTEN conlleva el restablecimiento efectivo de la función motora en ratones con lesión de la médula espinal y, más a largo plazo, ver si se pueden utilizar determinados fármacos para acelerar esta recuperación.

Fuente : Europa Press

Written by jpocalles

agosto 9, 2010 at 11:34 am

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The Giving Pledge

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Hace un tiempo escribí una reflexión : La filantropía como contribución a la salida de la crisis

Una vez más, y como Clinton dijo en su discurso de investidura el 20 de Enero de 1993 : No hay nada malo en América que no pueda curarse a través de lo que en América va bien. Y lo que va bien son un club de milmillonarios que van a donar la mayor parte de su fortuna a la filantropía. Los actos dicen más que los discursos, y Estados Unidos es siempre un ejemplo , tanto para lo bueno como para lo malo. La iniciativa se llama The Giving Pledge .

El discurso integro de Clinton :

Conciudadanos:

Hoy celebramos el misterio de la renovación america­na. Esta ceremonia tiene lugar en lo más crudo del invierno. Pero con nuestras palabras y los rostros que mostramos al mundo, aceleramos la llegada de la primavera.

Una primavera que renace en la más antigua democracia del mundo y que muestra la clarividencia y la valentía necesarias para reinventar América.

Cuando nuestros fundadores declararon la indepen­dencia de América ante el mundo y nuestros propósitos ante el Todopoderoso, sabían que América, para poder durar, iba a tener que cambiar. No se trata de un cam­bio por el cambio, sino de un cambio para preservarlos ideales de América: la vida, la libertad, la búsqueda de la felicidad. Aunque marchemos al compás que nos marca el tiempo en que vivimos, nuestra misión es eterna.

Cada generación de norteamericanos debe definir lo que significa ser norteamericano.

En nombre de nuestra nación, saludo a mi predece­sor, el presidente Bush, por su medio siglo de servicio a América. Y doy gracias a los millones de hombres y mujeres cuya tenacidad y sacrificio triunfaron sobre la depresión, el fascismo y el comunismo.

Hoy, una generación que ha crecido a la sombra de la Guerra Fría asume nuevas responsabilidades en un mundo calentado por el sol de la libertad, pero amenazado aún por antiguos odios y nuevas plagas.

Criados en una prosperidad sin parangón, heredamos una economía que es aún la más fuerte del mundo, aun­que hoy se halla debilitada por quiebras en sus empre­sas, por salarios estancados, por una creciente desigualdad y profundas divisiones entre nuestra población.

Cuando George Washington hizo el juramento de lo que acabo hoy de jurar que cumpliré, la noticia se transmitió poco a poco por tierra a lomos de caballos y llegó a la otra orilla del océano por barco. Hoy, las imágenes y el sonido de esta ceremonia son retransmitidos de forma instantánea a millones de personas en todo el mundo.

Las comunicaciones y el comercio son globales; la inversión es móvil; la tecnología es casi mágica; la ambición de una vida mejor es ahora universal. Nos ganamos el sustento en pacífica competición con pueblos de todo el mundo.

Fuerzas profundas y poderosas están sacudiendo y rehaciendo nuestro mundo, y la cuestión urgente de nuestra época es si podemos hacer que nuestros amigos, y no nuestros enemigos, cambien.

Este nuevo mundo ha enriquecido ya las vidas de millones de norteamericanos que son capaces de competir y ganar en él. Pero cuando la mayoría trabaja con denuedo por menos; cuando el resto no puede trabajar; cuando el coste de la asistencia médica asola familias y amenaza con hacer que muchas de nuestras empresas, grandes y pequeñas, quiebren; cuando el miedo a la delincuencia priva de libertad a los ciudadanos que cumplen la ley, y cuando millones de niños pobres no puede siquiera imaginarse las vidas que van a tener que llevar, no hacemos que nuestros amigos cambien.

Sabemos que debemos enfrentarnos a difíciles verdades y tomar medidas fuertes. Pero no lo hemos hecho, hemos ido a la deriva, y esa deriva ha erosionado nuestros recursos, fracturado nuestra economía y debilitado nuestra confianza.

Aunque delante tenemos retos temibles, también lo son nuestras fuerzas. Y los norteamericanos siem­pre hemos sido un pueblo inquieto, siempre en pos de algo, siempre esperanzados. A nuestra misión debemos sumar hoy la visión y la voluntad de aquellos que nos precedieron. Desde nuestra revolución y guerra civil, desde la Gran Depresión hasta el movimiento por los derechos civiles, nuestro pueblo siempre ha mos­trado la determinación de construir a partir de estas crisis los pilares de nuestra historia.

Thomas Jefferson creía que, a fin de preservar los fundamentos mismos de nuestra nación, iba a ser preciso de vez en cuando un cambio drástico. Bien, compatriotas míos, esta vez nos toca a nosotros. Aceptémoslo.

Nuestra democracia debe ser no sólo la envidia del mundo, sino el motor de nuestra renovación. No hay nada malo en América que no pueda curarse a través de lo que en América va bien.

Y así, en el día de hoy, con este juramento, una época de deriva, un callejón sin salida termina, y una nueva época de la renovación americana comienza.

Para renovar América debemos ser audaces.

Debemos hacer lo que ninguna generación ha tenido que hacer antes. Debemos invertir más en nuestra gente, en sus trabajos, en su futuro, y al mismo tiem­po recortar nuestra enorme deuda. Y debemos además hacerlo en un mundo en el que debemos competir por cada oportunidad que se presenta.

No va a ser sencillo; exigirá sacrificio, Pero puede hacerse, y hacerse en buena lid, sin escoger el sacrificio por el sacrificio, sino por nosotros mismos. Debemos velar por el bienestar de nuestra nación, del mismo modo que una familia vela por el de sus hijos.

Nuestros Padres Fundadores se vieron a sí mismos con los ojos de la posteridad. Nosotros no podemos hacer menos. Cualquiera que haya visto los ojos de un niño moverse mientras duerme sabe qué es la posteridad. La posteridad es el mundo que viene, el mundo para el que defendemos nuestros ideales, el mundo al que hemos pedido prestado el planeta, y con el que tenemos una responsabilidad sagrada.

Debemos hacer lo que América hace mejor: ofrecer más oportunidades a todos y exigir responsabilidad de todos.

Es hora ya de que rompamos con el mal hábito de esperar algo a cambio de nada, de nuestro Gobierno o unos de otros. Asumamos todos más responsabilidades, no sólo por nosotros y nuestras familias, sino por nuestras comunidades y nuestro país.

Para renovar América debemos revitalizar nuestra democracia.

Esta hermosa capital, al igual que toda capital desde los albores de la civilización, es a menudo un lugar de intrigas y cálculos. Personas con poder maniobran en busca de posición, se preocupan sin parar por quién entra y quién sale, quién asciende y desciende, olvidando a aquellos cuyo trabajo y sudor nos han hecho llegar hasta aquí y costean nuestra vida.

Los norteamericanos merecen algo mejor y en esta ciudad, hoy, hay personas que quieren hacerlo mejor. Y por ello os digo, a todos los que estáis aquí presentes, emprendamos la reforma de nuestra vida política, de modo que el poder y los privilegios dejen ya de acallar la voz del pueblo. Dejemos de lado nuestra situación personal aventajada de modo que podamos sentir el dolor y veamos la promesa de América.

Resolvamos hacer de nuestro Gobierno un lugar para aquello que Franklin Delano Roosevelt denominó “una experimentación atrevida y persistente”, un Gobierno para nuestro mañana, no de nuestro ayer.

Devolvamos esta capital al pueblo a quien pertenece.

Para renovar América debemos responder a los desafíos que tenemos planteados tanto en el exterior como en el interior. Ya no existe división entre lo que es exterior y lo que es interior, la economía es mundial, el medioambiente es mundial, la crisis del sida es mundial, la carrera de armamentos es mundial, y nos afec­ta a todos.

Hoy, cuando un viejo orden desaparece, el mundo nuevo que surge es más libre, pero menos estable. El desmoronamiento del comunismo ha dado nueva vida a antiguas animosidades y nuevos peligros. Sin lugar a dudas, América debe seguir liderando el mundo que tanto hizo por construir.

Mientras América se reconstruye en lo interior, no debemos abandonar ninguno de nuestros compromisos, ni dejar de aprovechar las oportunidades de este nuevo mundo. Junto con nuestros amigos y aliados trabajaremos para dar forma al cambio, no sea que nos engulla.

Cuando nuestros intereses vítales sean puestos en peligro o se desafíe la voluntad y la conciencia de la comunidad internacional, actuaremos mediante la fuerza de la diplomacia siempre que sea posible y con la fuer­za cuando sea necesario. Los valientes norteamericanos que hoy sirven a nuestra nación en el golfo Pérsico, en Somalia y en cualquier otro lugar en que se hallen, dan testimonio de nuestra determinación.

Pero nuestra mayor fuerza es el poder de nuestras ideas, que aún son nuevas en muchas tierras. En todo el mundo vemos cómo las abrazan y nos llena de regocijo. Nuestras esperanzas, nuestros corazones, nues­tras manos están con aquellos que en cada continente fortalecen la democracia y la libertad. Su causa es la causa de América.

El pueblo americano ha pedido el cambio que hoy celebramos. Habéis alzado vuestras voces formando un coro inconfundible. Habéis depositado vuestros votos en una afluencia histórica a las urnas. Habéis cambiado la forma del Congreso, de la Presidencia y del propio proceso político. Sí, vosotros, compatriotas americanos, habéis forzado la llegada de la primavera. Ahora, debemos hacer el trabajo que la nueva estación nos exige.

Pondré ahora mañosa la obra en esa tarea, con toda la autoridad de mi cargo. Pido al Congreso que se sume a mí en esa tarea. Pero ningún presidente, ningún Congreso, ningún Gobierno puede emprender esta misión solo.

Compatriotas americanos, vosotros también tenéis un papel que desempeñar en esta renovación.

Lanzo el reto a una nueva generación de jóvenes americanos para que os impliquéis en una nueva época de servicio, para que actuéis tomando como base vuestro idealis­mo y ayudéis a los niños con problemas, deis compa­ñía a los necesitados, volváis a unir nuestras comuni­dades desgarradas. Queda tanto por hacer… hay trabajo bastante para millones, para todos aquéllos que son todavía jóvenes de corazón y quieran colaborar.

Al servir, reconocemos una verdad sencilla pero pode­rosa, necesitamos unos de otros. Y debemos cuidar unos de otros. Hoy, hacemos algo más que loar América; volvemos a consagrarnos a la idea de América.

Una idea nacida en una revolución y renovada a tra­vés de dos siglos de desafío. Una idea templada por el conocimiento de que, nosotros afortunados y desafortunados, de no ser por el destino, hubiéramos podido ser los otros. Una idea ennoblecida por la fe en nuestra nación puede lograr de las miríadas que forman su diversidad el grado más profundo de unidad. Una idea imbuida de la convicción de que el prolongado y heroico destino de América debe seguir siempre en alza.

Y así, compatriotas americanos, al filo del siglo XXI, empecemos con energía y esperanza, con fe y disciplina, y trabajemos hasta que nuestra tarea quede terminada. “No nos cansemos de hacer el bien, que, si no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos” dicen las Escrituras.

Desde esta jubilosa cima inmersa en la celebración, oímos la llamada del servicio que viene del valle. Hemos oído las trompetas. Hemos cambiado la guardia. Y ahora, cada uno de nosotros a su modo, con la ayuda de Dios, debemos responder a esa llamada.

Gracias y que Dios os bendiga a todos.

Written by jpocalles

agosto 5, 2010 at 3:22 pm

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